El fin del hiato
De regreso a las andadas musicales
Cuando empecé con el proyecto de Scraped & Sober lo hice en una época de mi vida en la que probablemente hubiera sido mejor no hacerlo. Sin embargo, además de algo que tenía muchas ganas de probar, era también una declaración de que todo se puede y una muestra de que me costaba mucho trabajo quedarme quieto. A la larga fue una gran aventura que trajo muchas gratas experiencias y así lo ha hecho durante todas las etapas en las que lo he retomado.
He de decir que estoy disfrutando esta nueva fase que, creo, continúa en modo experimental y así seguirá, calculo, durante un tiempo (no sé cuánto, no tengo prisa). Y también he de decir que es un periodo de construcción virtual, en algún momento tendré que salir a las calles y de nuevo a pisar conciertos, escuchar propuestas y reunirme con gente, aunque debo decir que no es mi parte favorita en ninguno de mis trabajos, si es que puedo llamarlos así.
Una peculiaridad de este regreso es que noto a todos confundidos. Al menos en el medio musical creo que se vive una incertidumbre como nunca antes se había visto, obviamente tiene que ver con las nuevas tecnologías y el uso de la IA, pero me llama la atención que parece ser mucho más fuerte que en otras ocasiones.
De los artistas era algo de esperarse, son una especie que vive extraviada (por algo son artistas), pero cuando la tendencia alcanza también a toda la maquinaria que rodea a los propios artistas, entonces algo distinto definitivamente está ocurriendo.
Hace algunos años yo solía colaborar con CD Baby en un programa de atención a clientes llamado DIRECTLY, que consistía básicamente en atender tickets de ayuda de usuarios conforme fueran llegando y tenías que apurarte a contestar antes de que otro “expert” (así nos llamábamos) lo hiciera y te ganara la recompensa que iba desde unos cuantos centavos hasta los $5 USD dependiendo de la complejidad de la consulta. Ahí fue donde hice mi primer dinero por internet. Trabajé en ello casi un año entero.
Al poco tiempo me tomé un descanso del programa y cuando quise regresar me llevé la sorpresa de que todo había cambiado: reglas, interfaz, comisiones, etc… El problema no fue tanto que las dinámicas cambiaran en la plataforma de Directly, esas me las aprendí el mismo día, el problema fue que muchas directrices y regulaciones de CD Baby cambiaron también y entonces descubrí que ya no era un experto y que mi competitividad dentro de esa comunidad era demasiado baja. Pasé de ganar, en promedio, $150 USD a la semana a poco menos de $50. Y mientras más intentaba seguir el paso, más cosas cambiaban hasta que un día me rendí.
Algo así siento que me está pasando con este regreso, pero creo que no sólo soy yo: no entiendo las tendencias, no entiendo las herramientas, no sé qué cosas siguen siendo relevantes en la industria. Veo a los típicos dinosaurios quejarse de las innovaciones, pero la particularidad en esta ocasión es que ahora junto a esos dinosaurios hay voces jóvenes compartiendo la queja y el miedo, eso sí que es novedad.
MISERY LOVES COMPANY
En contraparte, veo a muchos otros aprovechando el momento. Es como una gran fiesta en la alberca en donde algunos flotan, chapotean, juegan o toman el sol mientras se toman una piña colada; muchos otros se quejan de que el agua está muy fría y algunos más ni siquiera se atreven a meterse porque les da miedo ahogarse.
No creo que sea la primera vez que pasa algo así, de hecho la historia de la industria musical está plagada de estos ejemplos: de la plaza pública a la radio, de ahí a MTV; del vinilo al cassette, de ahí al CD, mp3, tiendas digitales y finalmente al streaming; de los amplificadores del tamaño de un auto a los modeladores digitales que caben en el bolsillo… Usted nómbrelo.
En algún momento seguramente hablaré de ello, porque es un gran tema. No será hoy.
Si hay un gremio en el mundo que ha sido sujeto de cambios drásticos a lo largo de la historia, es justamente el gremio musical. Y dentro de ese gremio, mi generación (nacidos en los 80’s, no pregunten nada más), hemos vivido casi todos los cambios de paradigma, o al menos los más importantes, que han acompañado a esta noble actividad, pero por alguna razón estos últimos años se siente diferente, quizá es porque ha sido DEMASIADO rápido y también es que esta nueva ola de modernidad no está afectando sólo al gremio, sino a la sociedad entera.
La prueba es esta página: ahora existe como una web montada sobre un motor de una web más grande, algo así como en los tiempos del blogspot, pero con esteroides.
La historia no se repite, pero rima.
La ola ya está encima de nosotros y más nos vale montarla, porque la cosa con las olas es que de todas maneras te llevan: puede ser por encima en una tabla de surf o por debajo azotándote contra el fondo… ¿Cuál será?
Por lo que a mí respecta, échenme otras dos…



