El rapero estadounidense Macklemore ha sido retirado del tramo norteamericano del Loop Tour de Ed Sheeran después de sus intervenciones a favor de Palestina en los conciertos del 4 y 5 de septiembre en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. La promotora Messina Touring Group confirmó el 14 de septiembre que no actuará en las fechas restantes. Sheeran, al día siguiente, negó que la decisión hubiera sido suya.
¿Qué ocurrió en Nueva Jersey?
Macklemore era telonero de Sheeran. En su primer concierto dijo que una de las razones para aceptar la gira era poder pronunciar en estadios “dos palabras muy queridas”: Free Palestine. Añadió que quería que en Gaza y en Cisjordania ocupada supieran que no los habían olvidado. Después interpretó Hind’s Hall, canción de 2024 inspirada en las protestas estudiantiles de Columbia y en la muerte de la niña palestina Hind Rajab, con imágenes de destrucción en Gaza en las pantallas.
En el segundo show volvió a usar esa consigna y se dirigió a parte del público judío para afirmar que criticar a Israel o hablar de apartheid y genocidio no es una crítica al pueblo judío. Grupos como el Israeli-American Council y StopAntisemitism exigieron que lo apartaran del cartel. Argumentaban que los asistentes habían comprado entradas para ver a Sheeran, no para un acto político.
Macklemore llevaba años posicionándose sobre Gaza. Hind’s Hall y otras canciones posteriores ya denunciaban la ofensiva israelí. Según él, el problema no era el mensaje (que ya había dado en otros escenarios), sino el tamaño de la plataforma: compartir estadio con uno de los artistas más taquilleros del mundo.
La presión de los recintos y el papel de Robert Kraft
Macklemore debía abrir ocho de las diez fechas que quedaban. La gira retomaba el 19 de septiembre en Filadelfia y pasaba, entre otros, por el Gillette Stadium de Foxborough (25 y 26 de septiembre), propiedad de Robert Kraft, dueño de los New England Patriots.
En un comunicado publicado el 14 de septiembre, Macklemore relató que Sheeran le dijo que Kraft le había llamado para vetarlo en Gillette y que había hablado con otros dueños de estadios. El ultimátum, según el rapero, era claro:
Si Macklemore seguía en la gira, Sheeran no podría tocar en esos recintos.
Kraft confirmó el veto en Gillette. Dijo que el estadio no da plataforma a “discurso de odio” y que la decisión se basaba en lo ocurrido en Nueva Jersey y en lo que describió como “un historial más amplio de retórica e imágenes antisemitas” ofensivas para la comunidad judía. Negó que se tratara de negar el sufrimiento palestino o el derecho a defender esa causa, pero añadió que esa defensa no debía hacerse a costa de la comunidad judía ni ocultando la responsabilidad de Hamás. No respondió de forma explícita a la acusación de haber coordinado a otros propietarios.
Messina Touring Group, promotora del tramo estadounidense, coincidió en el fondo: varios venues avisaron de que no permitirían el concierto con Macklemore en el cartel, lo que habría obligado a cancelar fechas y afectado a cientos de miles de espectadores. Tras hablar con las partes, Macklemore quedó fuera.
Las dos versiones
Macklemore insistió en que ni él ni Sheeran son las víctimas. “Las víctimas son el pueblo palestino”, escribió. Dijo que Sheeran, amigo desde hace 13 años y a quien considera “un hermano”, quedó “en una posición de mierda”: su costumbre de no usar el escenario para política se vio forzada.
Según el rapero, Sheeran le transmitió que las palabras “Free Palestine” y la bandera palestina resultaban dolorosas para mucha gente con la que había hablado. Macklemore respondió que si esas palabras ofendían más que la muerte de decenas de miles de niños palestinos, había un desacuerdo de fondo. Aun así, dejó la puerta abierta a la amistad.
Sheeran respondió el 15 de septiembre en Instagram. Dijo estar “horrorizado” por el conflicto y por el sufrimiento de ambos lados. Explicó que Macklemore le pidió unirse a la gira el año pasado, que aceptó por respeto artístico y que, como con todos los teloneros, le deja elegir el repertorio. Tras Nueva Jersey, los recintos de las siguientes fechas amenazaron con tirar los conciertos. Sheeran afirma que le dijeron que el problema era cómo se transmitió parte del mensaje, no todo lo dicho.
Asegura que habló toda la semana con venues (incluido Kraft), promotores y activistas de ambos bandos para buscar un arreglo. No lo consiguió.
“Que Macklemore salga de la gira fue decisión de la promotora, no mía. Su contrato era con la promotora, no conmigo”.
Añadió que no iba a dejar plantados a los fans ni al equipo técnico y a los músicos que viven de esas fechas. Distinguió su enfoque del de Macklemore: respeta que el rapero se posicione con fuerza; él prefiere que su escenario sea “un lugar de seguridad y santuario” y no una tribuna política. “No soy cómplice”, escribió. “Tener opiniones personales y no usar el escenario profesional para política no significa que no me importe”.
¿Qué queda de la gira?
Tras la salida de Macklemore, varios teloneros y músicos vinculados al tour (entre ellos Finneas, Lukas Graham, Beoga y Aaron Rowe) anunciaron que también se iban en solidaridad. Sheeran se quedó, al menos de momento, con un cartel de apoyo recortado. Las fechas principales del británico siguen en pie.
El caso resume una tensión cada vez más visible en la música pop de estadios: hasta dónde un artista invitado puede convertir un concierto masivo en un acto político, y hasta dónde dueños de recintos, promotoras y la figura principal pueden (o quieren) sostenerlo cuando el mensaje divide al público y pone en riesgo fechas multimillonarias.







